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Solo quince segundos separaron el descarrilamiento del Iryo y el choque con el Alvia en el accidente de Adamuz

La investigación del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) el 18 de enero de 2026 ha revelado nuevos detalles clave sobre lo sucedido. El análisis de las cajas negras de los trenes implicados muestra que apenas transcurrieron quince segundos entre el descarrilamiento del tren de alta velocidad de Iryo y la colisión con un Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario.

La escasa distancia temporal entre ambos eventos dejó sin margen de reacción a los maquinistas y a los sistemas de seguridad, lo que explica la violencia del impacto.

Qué ocurrió en los segundos previos al choque

Según los datos preliminares de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el primer síntoma del problema se registró cuando el tren Iryo circulaba a unos 205 kilómetros por hora.

El sistema detectó una anomalía eléctrica que podría estar relacionada con una posible rotura del carril. Poco después se activaron alarmas en uno de los vagones, indicando que el convoy ya estaba descarrilado.

En ese momento, los últimos coches del tren invadieron la vía paralela por la que circulaba el Alvia.

La frenada de emergencia que no pudo evitar la tragedia

Tras detectar la anomalía en la vía, los sistemas automáticos activaron el frenado de emergencia en el tren Alvia. Sin embargo, el margen de tiempo fue mínimo.

Los investigadores señalan que entre el inicio del descarrilamiento y la colisión transcurrieron apenas quince segundos, un intervalo demasiado corto para que el maquinista pudiera detener el tren que se aproximaba a más de 200 kilómetros por hora.

El impacto se produjo cuando ambos convoyes circulaban a gran velocidad, provocando el descarrilamiento de varios vagones.

Una de las mayores tragedias ferroviarias recientes

El accidente de Adamuz es considerado uno de los más graves ocurridos en España en las últimas décadas. El choque entre ambos trenes dejó un balance final de 46 personas fallecidas y casi 300 heridas.

Los primeros vagones del Alvia resultaron especialmente dañados, llegando a caer por un talud tras el impacto.

Una investigación todavía abierta

Aunque los datos de las cajas negras han permitido reconstruir los momentos previos al choque, la investigación continúa abierta para determinar con precisión las causas del descarrilamiento.

Entre las hipótesis que analizan los expertos figura la posible fractura de un carril en el punto donde se produjo el incidente.

Las autoridades ferroviarias continúan analizando registros técnicos, imágenes y testimonios para esclarecer completamente las circunstancias de la tragedia.

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