El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, cerraron este jueves un acuerdo para implantar un nuevo modelo de financiación para Cataluña

El pacto fue anunciado por el dirigente republicano tras una reunión en el Palacio de la Moncloa, donde ambos escenificaron un acercamiento político que el Ejecutivo presenta como parte de la normalización institucional en Cataluña.
Junqueras confirmó la existencia del acuerdo, aunque evitó entrar en detalles, que serán explicados este viernes por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. “Se trata de un buen modelo, en el que nadie pierde y todo el mundo gana”, afirmó el líder de ERC, subrayando que el principal beneficiado será el fortalecimiento de los servicios públicos, el tejido productivo y las familias.
Uno de los elementos centrales del pacto es la aplicación del principio de ordinalidad. Según avanzó Junqueras, esto implica que Cataluña mantendrá en la recepción de recursos la misma posición que ocupa en la aportación al sistema: “Si Cataluña es la tercera en aportar, también será la tercera en recibir”. El dirigente republicano defendió que el arco mediterráneo ha sufrido durante años una infrafinanciación que ha tenido impacto directo en la calidad de los servicios públicos.
La reunión entre Sánchez y Junqueras tuvo también una fuerte carga simbólica. El encuentro se produce años después del referéndum del 1 de octubre de 2017, organizado por el entonces vicepresidente de la Generalitat, y tras la condena e indulto posterior del líder de ERC, que sigue inhabilitado hasta 2031. Hoy, Junqueras es uno de los interlocutores clave para la estabilidad parlamentaria del Gobierno, y ERC se mantiene como su socio más fiable en el Congreso.
Más allá del gesto político, el encuentro respondía a intereses concretos de ambas partes. Sánchez busca afianzar el respaldo de ERC en un contexto complicado para el PSOE, marcado por tensiones internas y votaciones sensibles en el horizonte, mientras que Junqueras acudía con el objetivo de arrancar compromisos tangibles en materia de financiación autonómica, uno de los ejes históricos del independentismo.
El acuerdo, sin embargo, no está exento de controversia. Junts ha reiterado que solo apoyará un concierto económico para Cataluña y rechaza cualquier fórmula intermedia. El PP, por su parte, ha expresado su desconfianza y reclama que cualquier reforma del sistema de financiación se aborde de manera multilateral y transparente en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, y no mediante negociaciones bilaterales. Desde el PSC, el presidente catalán Salvador Illa ha pedido una solución acorde a los acuerdos de investidura, pero sin privilegios para ninguna comunidad.
PSOE y ERC llevaban semanas preparando el terreno para el anuncio, aunque Junqueras había insistido en la dificultad de alcanzar un pacto de estas características. “Si fuera fácil, ya se habría conseguido antes”, señalaba recientemente en una entrevista. A diferencia de Junts, ERC ha optado por una estrategia de paciencia y apoyo parlamentario, avalando las principales iniciativas del Gobierno junto a Sumar. Tras el acuerdo alcanzado en Moncloa, todo apunta a que esa sintonía se verá reforzada, a la espera de que Hacienda concrete los detalles del nuevo modelo.