El caso de Vladyslav Rudenko: un menor forzado a entrenarse contra su propio país
La militarización infantil en Ucrania ocupada por Rusia es una estrategia cada vez más visible. Vladyslav Rudenko, un joven ucraniano de 16 años, fue sacado de su casa en Jersón por soldados rusos en octubre de 2022. Según su testimonio, fue trasladado a Crimea bajo el pretexto de protegerlo de la guerra. Sin embargo, fue enviado a un “campo de vacaciones” que en realidad funcionaba como un centro de adoctrinamiento.
Desde el primer día, se le prohibió hablar ucraniano y portar símbolos de su país. “Nos dijeron que Ucrania no existía”, relata Vladyslav. Cada mañana comenzaba con el himno ruso y actividades que promovían la ideología del Kremlin.
Adoctrinamiento militar infantil: cómo entrenan a niños ucranianos en zonas ocupadas
En el centro de Lazurne, al que fue trasladado posteriormente, comenzó el verdadero entrenamiento militar infantil. Vladyslav describe cómo se les obligaba a marchar a diario, asistir a clases de adoctrinamiento y practicar con fusiles AK-47 de madera. Los adolescentes mayores incluso utilizaban armas reales.
“Nos enseñaban a luchar para alistarnos en el ejército ruso y combatir a Ucrania”, denuncia.
Su madre logró liberarlo tras días de detención y tortura por parte de las fuerzas rusas. Solo accedieron a soltarlo cuando grabó un vídeo diciendo que repudiaba a Ucrania.
Hasta 1,6 millones de menores ucranianos están en riesgo de adoctrinamiento militar
De acuerdo con la organización Traed a los Niños de Vuelta a Ucrania, hasta 1,6 millones de menores viven actualmente en territorios ocupados por Rusia, muchos de los cuales están expuestos a programas de educación militar y propaganda rusa.
La organización Almenda, especializada en derechos humanos, ha denunciado la existencia de escuelas con clases de cadetes para niños desde los seis años, donde se los viste con uniformes militares y se los entrena en técnicas de combate, camuflaje y primeros auxilios.
Juegos militares soviéticos y la expansión de Yunarmia en Ucrania
Rusia ha reactivado los juegos militares Zarnitsa, actividades que simulan campos de batalla y que formaron parte del sistema soviético. Además, ha expandido la influencia de Yunarmia, una organización juvenil paramilitar con más de 1,3 millones de miembros, presente desde 2015 en Crimea y otras zonas ocupadas.
Esta agrupación, creada por el Ministerio de Defensa ruso, promueve la fidelidad al régimen y prepara a los niños para el servicio militar.
Escuelas militarizadas, visitas de soldados y redes sociales como herramientas de propaganda
Las redes sociales rusas muestran con frecuencia imágenes de niños ucranianos en entrenamiento militar, lanzando granadas falsas, realizando simulacros y participando en actos patrióticos. Guarderías y colegios en ciudades como Heníchesk, Mariupol y Melitopol han organizado visitas de soldados rusos para promover el alistamiento entre los jóvenes.
Incluso la Guardia Nacional Rusa (Rosgvardia) ha abierto centros educativos en la región de Zaporiyia, donde enseña defensa personal, artes marciales y doctrina patriótica. En solo unos meses ya funcionan 12 escuelas de este tipo.
Una guerra silenciosa por la mente de los menores ucranianos
Para Mariia Sulialina, del centro Almenda, este proceso va más allá del reclutamiento militar:
“El objetivo no es solo que los niños se unan al ejército ruso, sino que lo hagan por voluntad propia, convencidos por la propaganda.”
Vladyslav Rudenko, quien regresó a Ucrania en mayo de 2024, confiesa que en algún momento llegó a creer que debía quedarse: “La propaganda era tan fuerte que me preguntaba por qué tenía que volver a Ucrania si allí me sentía seguro”.