Un nuevo episodio de violencia sacudió al sistema de reclusión juvenil en Uruguay. Internos del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) se amotinaron, intentaron escapar y tomaron rehenes, generando momentos de alta tensión y un importante despliegue policial.
Motín con toma de rehenes
El incidente se registró en un centro del Inisa en Montevideo, donde varios adolescentes privados de libertad iniciaron un motín y redujeron a funcionarios, a quienes mantuvieron como rehenes durante varios minutos.
Según la información disponible, los internos utilizaron objetos cortantes de fabricación casera para amenazar al personal y exigir determinadas condiciones dentro del centro.
intento de fuga y caos interno
Durante el motín, algunos internos lograron desplazarse por los techos del establecimiento, lo que generó temor por una posible fuga masiva.
El episodio estuvo vinculado a conflictos internos entre grupos rivales, lo que habría desencadenado la violencia dentro del centro.
Operativo policial y negociación
Ante la gravedad de la situación, se desplegó un importante operativo con presencia policial en el perímetro y apoyo aéreo con helicópteros.
Un equipo de negociadores de la Dirección General de Operaciones Especiales intervino para controlar la situación y lograr la liberación de los rehenes sin que se registraran heridos.
Finalmente, el conflicto fue contenido y los funcionarios recuperaron la libertad, mientras se iniciaron investigaciones para determinar responsabilidades.
Reincidencia y preocupación
El episodio no es aislado. En las últimas semanas ya se habían registrado otros motines y tomas de rehenes en centros del Inisa, lo que evidencia problemas estructurales en el sistema.
Incluso, en un hecho reciente, adolescentes protagonizaron un motín en el que también retuvieron a funcionarias durante varios minutos, en un contexto de disputas entre bandas.
Debate sobre seguridad en el sistema juvenil
La reiteración de estos hechos reabre el debate sobre las condiciones de seguridad, el control interno y la capacidad del sistema para contener situaciones de violencia.
Autoridades y especialistas advierten sobre la necesidad de reforzar medidas de seguridad y mejorar la gestión de los centros para evitar nuevos episodios de este tipo.