Con el Gabinete en receso, el Gobierno relativiza la suba de diciembre y apuesta a una inflación que “arranque con cero” desde el segundo semestre

Con la actividad oficial reducida por el receso de verano y buena parte del Gabinete en modo administrativo, el Gobierno eligió poner el acento en el balance anual de la inflación y relativizar el repunte de diciembre. El dato difundido por el INDEC 2,8% mensual y 31,5% acumulado en 2025 fue leído en Casa Rosada como una confirmación del proceso de desinflación, más allá de la aceleración registrada en el último mes del año.
En el entorno presidencial aseguran que el movimiento de diciembre respondió a factores estacionales vinculados a las fiestas y al turismo, y descartan que marque un cambio de tendencia. Por el contrario, hablan de un escenario de “estabilidad” hacia adelante y ratifican la meta de llevar la inflación a registros que “empiecen con cero” en la segunda mitad del año, un objetivo que el propio Javier Milei viene anticipando desde fines de 2024.
Desde el oficialismo destacan que la desaceleración se logró sin controles de precios, sin anclar el dólar y sin instrumentos de intervención directa sobre el consumo. Subrayan, además, que no se recurrió a esquemas como Precios Cuidados ni a mecanismos de fiscalización en supermercados. “La baja se dio con disciplina fiscal y monetaria, no con parches”, repiten cerca del Presidente, donde consideran que el dato anual representa un punto de inflexión tras años de inflación crónica.
En Balcarce 50 también remarcan el contraste con la herencia recibida. Comparan el 31,5% anual con el 211,4% que dejó el último año de gestión de Alberto Fernández y sostienen que la reducción se alcanzó sin episodios traumáticos como default, hiperinflación o confiscación de depósitos. “Es un resultado que no tiene antecedentes recientes”, enfatizan.
Pese a que la inflación mensual muestra resistencia para perforar el 2%, en el Gobierno insisten en que la tendencia de fondo sigue siendo descendente. Apelan a los rezagos de la política monetaria para explicar por qué el impacto del freno a la emisión todavía no se refleja plenamente en los precios y confían en que ese efecto se profundice en los próximos meses. En ese marco, se entusiasman con la posibilidad de quebrar el 1% mensual a partir de agosto.
El Presidente reforzó esa lectura en su primera entrevista del año, donde volvió a atribuir la inflación a causas estrictamente monetarias y defendió la estrategia económica del ministro Luis Caputo. Milei sostuvo que, con la cantidad de dinero fija desde mediados del año pasado, los efectos deberían sentirse con mayor claridad en 2026, cuando según su proyección la inflación comenzaría con “cero adelante”.
En la Casa Rosada señalan que el registro de 2025 es el más bajo desde 2017 y lo presentan como uno de los principales logros de la administración libertaria. A eso suman un clima de respaldo político que, según encuestas que circulan en el oficialismo, se mantiene alto pese al ajuste. “La estabilización macro es la base sobre la que se apoyan el resto de las reformas”, sintetizan en el círculo presidencial, convencidos de que la inflación dejó de ser el eje de la incertidumbre cotidiana.