Peñarol y Colo Colo protagonizaron un cierre electrizante, con goles sobre la hora, expulsiones y una interminable tanda de penales que coronó una jornada tan intensa como inesperada.

El partido empezó a subir la temperatura temprano. A los 23 minutos del primer tiempo, Tomás Alarcón cometió una infracción durísima sobre Maximiliano Olivera que dejó al capitán aurinegro fuera de juego, con un esguince de rodilla como primer diagnóstico y a la espera de estudios médicos. La acción marcó un antes y un después en el clima del encuentro.
Minutos más tarde, los roces se trasladaron al mediocampo, donde Eric Remedi y Arturo Vidal protagonizaron varios cruces verbales y empujones, reflejo de un duelo que comenzaba a perder el tono amistoso. Esa intensidad se mantuvo durante el complemento, con faltas reiteradas que el árbitro Andrés Matonte optó por dejar correr, mientras Colo Colo se sostenía en ventaja por 1-0.
Cuando el partido parecía encaminarse al triunfo visitante, emergió la figura de Matías Arezo. El delantero volvió a ser determinante y, ya en tiempo de adición, sacó un pase largo y preciso para Facundo Batista, que quedó mano a mano y definió con frialdad para marcar el empate a los 92 minutos. El gol desató la euforia en las tribunas, que durante buena parte del encuentro habían reclamado mayor actitud.
Sin embargo, aún quedaba un capítulo más. Tras una infracción sobre el juvenil Stiven Muhlethaler, se produjo una nueva discusión que terminó de desbordar los ánimos. Un pelotazo, reclamos, insultos y empujones derivaron en un forcejeo generalizado, con Arezo y Jonathan Villagra como protagonistas. Matonte resolvió la situación con tarjeta roja para ambos y dio por finalizado el encuentro, que se definiría desde el punto penal.
La definición fue tan extensa como caótica. Washington Aguerre se convirtió en figura al atajar varios remates, mientras en ambos equipos se acumulaban los errores: tiros desviados, remates al palo y ejecuciones contenidas. Tras nueve penales por lado, la serie se cerró 4-3 a favor de Colo Colo. Peñarol desperdició seis ejecuciones y el conjunto chileno falló cinco, en una tanda tan increíble como difícil de explicar.
Así, un amistoso que prometía rodaje y prueba terminó siendo una batalla futbolera, con más tensión que juego y un final que nadie imaginaba al inicio de la noche.