Más de 22.000 empresas cerraron en Argentina

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la Argentina registró el cierre de aproximadamente 22.608 empresas, lo que representa una caída del 4,4% del total del tejido productivo.
El dato surge de un informe de la consultora Fundar y refleja una contracción significativa del sector privado, especialmente en el universo de empresas empleadoras.
Una caída comparable a la pandemia
El nivel de cierre de compañías ya es equiparable al desplome registrado durante la pandemia de COVID-19, uno de los momentos más críticos para la economía argentina.
Según el análisis, se trata de la peor caída en la cantidad de empresas en los primeros meses de un gobierno desde 2003, lo que marca la magnitud del impacto económico actual.
El impacto en el entramado productivo
El cierre masivo afecta principalmente a pequeñas y medianas empresas (pymes), que constituyen el núcleo del empleo formal en el país.
En paralelo, otros informes señalan que la pérdida de empresas se extiende a casi todas las provincias y sectores, con especial impacto en comercio, industria y servicios.
Esta tendencia también se refleja en la caída del número de empleadores y en la reducción de puestos de trabajo registrados.
Las causas detrás de la crisis
Entre los factores que explican el fenómeno, analistas destacan:
la caída del consumo interno,
la apertura de importaciones,
el ajuste fiscal y monetario,
y las dificultades de financiamiento para las empresas.
Estos elementos configuran un escenario en el que muchas compañías no logran sostener su actividad.
Sectores más afectados
La crisis impacta especialmente en sectores sensibles como:
industria manufacturera,
comercio minorista,
construcción,
y servicios ligados al mercado interno.
En muchos casos, la combinación de costos elevados y baja demanda ha llevado al cierre de plantas, comercios y pymes en todo el país.
Un fenómeno que preocupa al sector empresarial
El cierre de empresas generó preocupación entre cámaras empresarias y referentes industriales, que advierten sobre la pérdida de capacidad productiva y empleo.
Incluso sectores que inicialmente respaldaban el programa económico comenzaron a alertar sobre las dificultades que enfrentan las empresas para sostenerse en el actual contexto.