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Cazorla sin centro médico: vecinos recorren kilómetros para recibir atención básica

“Tenemos que caminar por zonas sin urbanizar, pegadas a la carretera y sin aceras”

Vecinos de Cazorla caminan hacia su centro de salud en una protesta por su traslado

Hace siete meses que Cazorla (Jaén) se quedó sin centro de salud. La Junta de Andalucía decidió cerrar el edificio por su deterioro estructural y trasladó la atención primaria al Hospital de Alta Resolución (HARE) de la Sierra de Segura. El problema: ese centro se encuentra a tres kilómetros del casco urbano y solo es accesible por carretera. Para muchos vecinos, especialmente personas mayores, ese desplazamiento se convierte en una barrera diaria para recibir asistencia sanitaria.

Desde entonces, las protestas no han cesado. “Tenemos que caminar por zonas sin urbanizar, pegadas a la carretera y sin aceras”, denuncia María José Juárez, portavoz de la plataforma Cazorla en Lucha. Pese a que se han habilitado algunos tramos del camino, siguen existiendo puntos peligrosos, sin protección para los peatones y con vehículos circulando a velocidad. “Un coche a sesenta te puede matar. Esto es un pueblo, no una ciudad con semáforos y pasos seguros”, subraya Juárez.

Mientras la Consejería de Salud sostiene que el cierre se debe únicamente al mal estado del edificio, en el municipio se sospecha que la decisión tiene otro trasfondo: trasladar actividad al hospital comarcal para llenar una infraestructura que, según los vecinos, apenas cuenta con especialistas. El centro solo recibe algunos médicos cada quince días y su funcionamiento, afirman, es muy limitado. “El hospital más cercano está a más de media hora. Estamos hartos de que la gente muera en la carretera sin llegar a tiempo”, lamenta Juárez.

La situación se agrava en un pueblo envejecido y de montaña: el 24% de la población supera los 65 años y las pendientes dificultan cualquier desplazamiento. La Junta ha habilitado una ambulancia “bajo prescripción médica” para mayores con problemas de movilidad, pero no siempre se concede y no está adaptada para sillas de ruedas. “Hay mujeres sin carné, familias con un solo coche… Cuando uno se va a trabajar, el otro queda aislado. El otro día una madre tuvo que llevar el carrito del niño por la carretera”, cuenta Juárez.

Ante la falta de soluciones, el pueblo ha organizado una red de ayuda vecinal a través de WhatsApp: voluntarios que ceden su coche para llevar a quienes tienen consulta o pruebas. “Funciona, pero no llega a todos. Hay mayores que viven solos y no piden ayuda por vergüenza. Estamos hablando de gente que está dejando de ir al médico”, advierte.

Mientras el Ayuntamiento mantiene conversaciones con la Junta, el proyecto de un nuevo centro de salud en el casco urbano continúa sin avances claros. El invierno, además, complicará aún más los desplazamientos: frío, heladas y un camino que se vuelve más peligroso por la noche.

Los vecinos reclaman medidas urgentes mientras llega la solución definitiva: recuperar la atención primaria en el pueblo. “No pedimos privilegios, pedimos poder llegar al médico sin jugar la vida”, concluye Juárez.

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