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Argentinos que sobrevivieron al ataque de Hamás en Israel relatan cómo fue sobrevivir al horror

Los argentinos que sobrevivieron al ataque de Hamas en Israel: la vida después del horror

Varios kibutz en el sur de Israel fueron atacados por Hamas el 7 de octubre del 2023 (Reuters)

Se cumplen dos años del ataque de Hamas en el sur de Israel, un episodio que dejó 1.200 muertos y 251 personas secuestradas en kibutz y en una fiesta electrónica cerca de la frontera con la Franja de Gaza. Hoy, aún hay 48 secuestrados, entre ellos tres argentinos. Detrás de las cifras, miles de sobrevivientes reconstruyen su vida tras aquel día de terror.

Entre ellos está Sergio Kohan, quien llegó a Israel en 2019 junto a su esposa y sus dos hijos, para reunirse con su hermano y su padre, que se habían establecido en el país décadas atrás. El 7 de octubre de 2023, tres miembros de Hamas irrumpieron en la casa de la familia en el kibutz Ein Hashlosha. La fortaleza del cuarto de seguridad salvó a los Kohan de una muerte segura, y ese momento marcó el inicio de un largo camino hacia la normalidad.

Tras el ataque, la familia pasó seis meses en un hotel de Eilat, desplazándose previamente por Beer Sheva en su coche, que había quedado dañado pero intacto, lo que les permitió escapar. “Nos robaron muchas pertenencias, pero gracias al coche pudimos iniciar este viaje”, recuerda Sergio. Durante ese tiempo, su esposa reorganizó las clases para los niños del kibutz dentro del hotel, mientras que Sergio se ocupaba de doblar toallas en la lavandería como una forma de terapia ocupacional.

El hijo mayor se graduó en Ciencias Políticas e Historia, especializándose en estudios de la Shoá y Medio Oriente, mientras que Mía, la menor, relató públicamente el horror vivido. “Tres terroristas entraron a nuestra casa gritando y riéndose, rompiendo todo y destruyendo fotos familiares. Intentábamos no ser escuchados”, escribió la joven de 18 años en sus redes sociales.

Durante dos años, la familia Kohan vivió con el recuerdo constante del ataque. Hace menos de dos meses regresaron a su hogar en el kibutz. “Todavía tengo miedo de que algo vuelva a pasar. Ahora hay unas 60 familias con autorización para portar armas, antes eran solo cuatro”, confiesa Sergio.

Hoy, Sergio retomó su trabajo en la fábrica cercana, pero el eco del 7 de octubre de 2023 sigue presente. “Me cuesta dormir y continúo con tratamientos psicológicos y psiquiátricos. Es una herida que va a quedar abierta por mucho tiempo”, reconoce, mostrando cómo la vida continúa a pesar del terror que marcó para siempre a su familia.

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